sus efectos positivos en la salud se han ido popularizando (dicen que
reduce la presión arterial o que elimina dolores de cabeza, por
ejemplo), el beso también tiene efectos positivos a nivel de la siquis.
El acto de juntar los labios tiene consecuencias sanadoras y otros
beneficios más que vale la pena reconocer y poner en práctica.
1. Generan apego y afecto
Besar a alguien sirve para renovar el vínculo afectivo y de confianza,
ya sea dentro de una pareja o con una persona cercana. Introducir los
besos dentro de la rutina de pareja es un buen modo de recordar y
fortalecer ese vínculo.
Cuando una pareja acude a hacer terapia lo primero que se le pregunta es con qué frecuencia se besan y es que los besos son indicadores de cuán bien o mal va una relación. La sicóloga clínica Pilar Bernal afirma que a mayor caída en la relación menor cantidad de besos se da la pareja. Y a partir de ello, la relación se irá deteriorando hasta llegar a la agonía.
Por todo ello recomienda “internalizar que el contacto físico y los besos hacen bien, energizan y permiten construir vínculos de afecto y de amor que ayudan a crecer”.
Los besos son definitivamente generadores de cohesiones afectivas fuertes y son formadores de vínculos afectivos permanentes. Un investigador de la Universidad de Wisconsin ha revelado cómo la falta de contacto físico por medio de caricias y besos crea condiciones de apatía, indiferencia y lentitud en las reacciones. Se ha demostrado que el calor de la cercanía física promueve el acercamiento entre las personas y la seguridad emocional entre ellas.
2. Inspiran sentimientos positivos
Besar genera sentimientos de bienestar. Los besos son necesarios para la
salud a todas las edades, pero sobre todo para los niños. Una de las
comunicaciones emocionales más importantes que puede recibir el cerebro
en formación de un niño es la del beso de sus padres. Los niños que
crecen sin besos tienen mayor riesgo de estrés y enfermedades.
Y es que, en palabras de Bernal, los besos van acompañados de una enorme carga de afecto, y los afectos son aquellos sentimientos que nos permiten movernos en nuestro entorno dando y recibiendo.
En este punto, la sicopedagoga Cinthia Rivero reconoce que los besos
para los más pequeños son esenciales para establecer el apego que es
vital en el crecimiento emocional (les da estabilidad, equilibrio de las
emociones y les permite sentir que su mundo es estable, coherente y que
son queridos por alguien).
“Los seres humanos nos alimentamos de las caricias, del sentirnos que
hay alguien que nos quiere, nos mira, nos besa, nos ama y se preocupa
por nosotros”.
3. Elevan la autoestima
Que alguien te bese hace que te sientas querido y eso repercute muy positivamente en la autoestima. Besar y que te besen es un acto que contribuye a reforzar el ego y la imagen que tenemos de nosotros mismos. ¿A quién no le sube la moral que le besen?
Que alguien te bese hace que te sientas querido y eso repercute muy positivamente en la autoestima. Besar y que te besen es un acto que contribuye a reforzar el ego y la imagen que tenemos de nosotros mismos. ¿A quién no le sube la moral que le besen?
La autoestima es uno de los motores fundamentales del desarrollo personal de un ser humano. A través de un beso, una persona recibe reconocimiento, se siente valorada, especial, diferente y única.
Los
besos aportan confianza en uno mismo, y por lo tanto esperanza, ganas de
vivir, alegría…
Un beso produce sensaciones agradables que generan un
recuerdo en la memoria personal.
Cualquier muestra de cariño aporta
autoestima tanto a quien la da como a quien la recibe.
4. Disminuyen el estrés y la ansiedad
Besar bien disminuye el estrés, la tensión y la ansiedad. Según
diferentes estudios, tanto hombres como mujeres tienen una disminución
en los niveles de estrés después de dar un beso.
Los besos estimulan la liberación de endorfinas, químicos
neurotransmisores conocidos como opiáceos naturales, ya que su secreción
causa una sensación de placer, además de disminuir emociones como
angustia, desánimo o depresión.
5. Dan sensación de felicidad
Los besos producen, a nivel emocional, una sensación mayor de bienestar y placer.
Para Andréa Demirjian, autora del libro Besos: Todo lo que usted siempre
quiso saber acerca de uno de los placeres más dulces de la vida, “Si te
sientes estresado o deteriorado, besar es verdaderamente el elixir que
necesitas para sentirte mejor. Te relajará, restablecerá y
revitalizará...Los químicos del cerebro que te hacen sentir bien
comienzan a propagarse, como la serotonina, dopamina y oxitocina, cosas
que puedes obtener cuando besas".
Aspecto sociológico
El beso, como acto fisiológico, aparece muy temprano en el proceso de
socialización y aprendizaje del individuo. Irrumpiendo incluso mucho
antes que el desarrollo de las capacidades del lenguaje.
El beso, según la antropología, tiene su origen en los nacimientos de los bebés. Según la historia evolutiva los mamíferos desarrollan dos actividades, primero la de succionar, chupar o mamar y luego la de masticar los alimentos. Gracias a la succión de la leche materna se da una relación entre el recién nacido y la boca, siendo esta el primer medio a través del cual se logra satisfacer una necesidad. El acto de succión se asocia a un sentimiento de placer y de satisfacción. Así el beso se convirtió en una señal de amor y cariño entre las personas.
Es decir, de ser un comportamiento alimentario, después pasó a ser un gesto de saludo y un estímulo sexual, como lo dijo Desmond Morris, investigador de la comunicación animal y humana.
Respecto a los besos con los hijos
En los niños es fundamental las caricias, el contacto físico. Un beso es
tan importante como el dedicarles tiempo y valorar las expresiones de
afecto. “Así les estamos educando en la expresión de cariño y afecto
hacia el otro, el dar y también recibir cariño del otro”, detalla
Rivero.
Los niños que crecen en ambientes poco demostrativos también aprenden a tener poco nivel de expresión emocional; los que se desarrollan en otros entornos más expresivos, son más efusivos, necesitan mayores muestras de cariño y suelen ser también más demandantes y dadores de besos, caricias y abrazos.
“Al crecer, especialmente en la pubertad y adolescencia, amplían su
mundo y por ello tienden a buscar grupos de preferencia, y eso hace que
cambien en su forma de expresión de cariño o afecto hacia la familia,
así como también el lugar (en casa o en público) para expresarlo”, hace
notar Rivero, quien no aconseja exigir o avergonzar a los chicos con
respecto a la demostración, forzada, de cariño (un beso en público).
Por otro lado, Bernal resalta que es tremendamente importante besar a los niños pequeños, pero en la frente, en la mejilla o en las manos. “Los niños deben ser besados por sus seres queridos y deben ser respetados en su individualidad y en su privacidad. Esto quiere decir, que no debemos besar a los niños pequeños o grandes en la boca”.
Para la sicóloga clínica el beso en la boca siempre estará condicionado con un beso de placer, de pasión y no así los besos en la frente, las mejillas o las manos; “que tienen una connotación de respeto, amor, paciencia, tranquilidad y que también van acompañados de un cuidado de la salud física hacia nuestros pequeños por los altos niveles de bacterias que puede tener el ser humano mayor frente a un niño”.
Ejercicios para soltarse y dar más besos
Antes que nada convencerse de que el contacto físico hace bien y permite
construir vínculos de afecto y de amor que ayudan a crecer. Incluso
Bernal propone ponerse la meta de dar por lo menos dos besos al día y
también recibir la misma cantidad y que este número vaya subiendo
paulatinamente.
Por su parte Rivero reconoce que puede ser complicado si la persona no tiene la intención de abrirse más, ser más emotiva y besar con más frecuencia y facilidad. “Lo primero es que quiera aumentar su expresión de afectos. El segundo paso es ejercitarse con las personas que menos resistencia le generan o que son más afectuosas; comenzar devolviendo abrazos, dando más frecuentemente un beso o haciéndose el propósito de decir cada día aunque sea una frase de cariño, de expresión de buenos deseos por el otro”.
Incluso da una terapia para abrirse más: “Ayuda el entrenarse en sicodrama, teatro, clases de actuación y participar de grupos en los que se puedan expresar las emociones. Poco a poco se irá soltando en otros ambientes” y acota que lo más importante es la decisión de querer cambiar.
Manos a la obra
Los besos, abrazos, los ‘apapachos’ jamás están de más. Como dice
Bernal: “Siempre serán generadores de energía positiva y jamás debemos
dejar de darlos”.
Hay que tener la certeza de que el dar afecto y recibir afecto es algo que a la pareja, a los hijos, a los padres, a los hermanos o a los amigos siempre les va a hacer bien. Este 13 de abril es una gran oportunidad para poner en práctica los besos y gozar algunos de sus beneficios
Lo que dicen los antropólogos
Advertisement